La relación entre testosterona y fertilidad masculina forma parte del cuidado de la salud del hombre. El proyecto de tener hijos puede estar lejos y, aun así, influir en una decisión médica de hoy. Si se plantea tratar un déficit de testosterona, conviene resolver una pregunta desde el principio: cómo mejorar los síntomas teniendo en cuenta los planes reproductivos. Esa conversación también importa cuando el tratamiento ya ha comenzado. 1,2
Por qué puede subir la testosterona y bajar la producción de espermatozoides
Dentro del testículo se necesitan concentraciones de testosterona adecuadas para formar espermatozoides. Esa actividad depende de señales enviadas por la hipófisis: la hormona luteinizante (LH) y la hormona foliculoestimulante (FSH). 1,3
Al recibir testosterona desde fuera, el organismo puede reducir esas señales. Así, la concentración en sangre puede normalizarse mientras disminuye la estimulación del testículo y la producción espermática. En algunos hombres aparece azoospermia, que significa ausencia de espermatozoides en el eyaculado. Por tanto, el análisis hormonal y el de semen ofrecen información diferente. 1,3
Por este motivo, las guías de la Asociación Europea de Urología desaconsejan utilizar testosterona para tratar la infertilidad masculina y la contraindican cuando un hombre con hipogonadismo busca tratamiento de fertilidad. Esta consideración también afecta a tratamientos prescritos, además del consumo de anabolizantes sin supervisión. 1,2
Síntomas
Experiencia clínica
Testosterona en sangre
Situación hormonal
Semen
Parámetros espermáticos
Embarazo y nacimiento
Resultados reproductivos
Son dimensiones relacionadas, sin equivalencia automática entre ellas. Síntesis editorial de las fuentes 1–3.
Qué valorar si quieres tener hijos
La valoración de la salud hormonal masculina comienza por confirmar el diagnóstico. El hipogonadismo combina síntomas y hallazgos hormonales; su evaluación puede requerir mediciones matutinas repetidas y el estudio de la causa. En concreto, importa distinguir si el problema está en el propio testículo o en las señales que lo estimulan, porque las opciones cambian. 1
Además, la valoración reproductiva añade otra información. El análisis de semen estudia la concentración, la movilidad y la forma de los espermatozoides. Cuando la primera muestra es anormal, la guía europea recomienda repetirla. Por eso, los resultados se interpretan junto con la historia clínica y los factores reproductivos de la pareja cuando corresponda. 2
También conviene aclarar el calendario: buscar un embarazo ahora, querer hijos más adelante o no haberlo decidido son situaciones distintas. Además, según el diagnóstico y la situación seminal, puede plantearse conservar una muestra mediante congelación y solicitar valoración por andrología o reproducción. La preservación se individualiza y sus posibilidades deben explicarse antes de decidir. 2,3
Si ya utilizas testosterona
Que los planes de paternidad cambien después de iniciar el tratamiento es un motivo para revisar la situación con el profesional responsable. La duración del uso, las formulaciones empleadas, los tratamientos previos y la información seminal disponible ayudan a orientar esa evaluación. 3
Por eso, la revisión puede incluir un análisis de semen y una nueva valoración hormonal y de la causa del déficit. Las decisiones de mantener, modificar o retirar el tratamiento requieren supervisión y seguimiento; sentirse mejor puede ser importante para el bienestar masculino, pero la mejoría del deseo sexual o de otros síntomas, por sí sola, no informa de la producción de espermatozoides. 1,2,3
Las opciones cambian según la causa del déficit
Cuando el testículo recibe pocas señales hormonales —lo que se denomina hipogonadismo hipogonadotrópico—, determinados pacientes pueden producir espermatozoides con tratamientos que lo estimulan. Entre ellos están la gonadotropina coriónica humana (hCG) y la FSH. Por tanto, su utilidad depende del diagnóstico y de la respuesta testicular. 1,2,3
Por ejemplo, un estudio retrospectivo neerlandés publicado en 2026 incluyó a 35 hombres con ese diagnóstico y azoospermia. El 74 % inició la producción de espermatozoides durante el tratamiento; la mediana hasta su primera detección fue de siete meses. Es un ejemplo de respuesta en una población concreta, no una estimación de recuperación para cualquier hombre que haya utilizado testosterona. El diseño, sin asignación aleatoria y con una muestra pequeña, limita la extrapolación. 4
La revisión de Hochu y colaboradores analiza también estrategias que combinan testosterona con estimulación hormonal. Sin embargo, la evidencia incluye muestras pequeñas y seguimientos limitados. Por tanto, añadir hCG no asegura conservar la fertilidad. En septiembre de 2026, la Endocrine Society cuestionó recomendaciones sobre su uso en una guía militar estadounidense, especialmente en el déficit asociado a obesidad; ese debate tiene un contexto distinto del tratamiento de un déficit específico de señales hormonales. 3,5
Qué esperar de la recuperación
Después de modificar o retirar testosterona bajo supervisión, la producción espermática puede tardar meses o más tiempo en recuperarse. Además, la situación previa, la duración de la exposición y la causa del déficit influyen en el proceso. Por eso, el seguimiento permite comprobar la evolución en cada caso. 3
La ficha española de Testosterona SIT recoge la reducción o interrupción reversible de la espermatogénesis con dosis elevadas. Sin embargo, esa descripción farmacológica debe distinguirse del pronóstico individual: las series clínicas disponibles no permiten fijar un plazo universal ni asegurar una recuperación completa. 3,6
En el cuidado de la salud del hombre, esta conversación puede resumirse en cuatro preguntas: ¿está confirmado el déficit?, ¿qué lo causa?, ¿qué planes reproductivos existen?, ¿cómo se evaluará y seguirá la producción espermática? Resolverlas antes del tratamiento, o retomarlas si cambian las circunstancias, ayuda a tomar decisiones con más información y expectativas realistas. 1,2,3
Fuentes
[1] European Association of Urology. EAU Guidelines on Sexual and Reproductive Health. Male Hypogonadism. Edición vigente 2026; consulta 19/10/2026. Consultar fuente
[2] European Association of Urology. EAU Guidelines on Sexual and Reproductive Health. Male Infertility. Edición vigente 2026; consulta 19/10/2026. Consultar fuente
[3] Hochu G, Geyer-Kim I, Kim ED. Preserving spermatogenesis in testosterone deficiency: innovations in replacement and stimulatory therapies. Translational Andrology and Urology. 2025;14(12):3975–3987. Publicación electrónica 18/12/2025. DOI: 10.21037/tau-2025-480. Consultar fuente
[4] Huijben M y colaboradores. Therapeutic benefits of gonadotropins in male hypogonadotropic hypogonadism: a focus on spermatogenesis and fertility. Reproduction & Fertility. 2026;7(2):RAF250100. DOI: 10.1530/RAF-25-0100. PMID: 42189927. Consultar fuente
[5] Endocrine Society. Statement on the Defense Health Agency’s Clinical Practice Guideline for Testosterone Deficiency in the Male Service Member. 24/09/2026. Consultar fuente
[6] AEMPS. Ficha técnica de Testosterona SIT 1.000 mg/4 ml solución inyectable EFG, autorización 89495. Revisión del texto: marzo de 2026. Consulta 19/10/2026. Consultar fuente
Transparencia
Las guías sintetizan investigaciones previas y no constituyen ensayos nuevos. La revisión de Hochu declara ausencia de financiación y conflictos; no añade una cohorte independiente a las que cita. Para el estudio de Huijben se consultaron el resumen original y la declaración de intereses visible en PubMed, donde los autores declaran ausencia de conflictos; no se ha comprobado íntegramente el texto. El comunicado de la Endocrine Society se atribuye a esa sociedad y no sustituye una evaluación completa de la guía que critica.
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